De nuevo, el Complejo de Edipo

De nuevo, el Complejo de Edipo. El artículo pretende responder a la pregunta, repetida con frecuencia desde hace un tiempo sobre ¿Qué hay de nuevo y que hay de antiguo? en este punto fundamental de la teoría psicoanalítica. Para responderla, pretendo, en primer lugar, situar lo antiguo desde Freud y Lacan en una lectura ya nueva, puesto  que sesgaré y haré una elección de los puntos  que me  parecen más actuales. En segundo lugar, me atreveré  a conectarlos junto a teorizaciones recientes.  
El objetivo no quiere ser  un ejercicio de comparación a partir del cual validar el psicoanálisis, desvalorizar el resto de propuestas teóricas o al contrario. Pretende únicamente poner las cosas en su sitio y aceptar que, es cierto, los conceptos cambian, el discurso social se modifica  y desde el psicoanálisis podemos utilizar nuevas vías  para que nuestro trabajo pueda  seguir teniendo camino.

Siendo el complejo de Edipo uno de los conceptos del psicoanálisis que más divulgación social ha tenido, llama la atención la escasa literatura actualizada y las pocas publicaciones que, en esta década, tratan el tema en profundidad. Sí aparece de modo recurrente, la pregunta acerca de su vigencia, de su utilidad y el cuestionamiento de su validez teórica.
Interesándome por el tema y, desde la perspectiva del psicoanálisis con niños y adolescentes, quiero desarrollar en este artículo la siguiente propuesta: Podemos confirmar que seguimos trabajando desde el psicoanálisis con el marco de actuación que nos ofrece la teoría del complejo de Edipo. No obstante,  sí ha cambiado significativamente el tipo de conceptos que utilizamos, siendo los actuales deslizamientos metafóricos y metonímicos de los anteriores. Dichos conceptos actuales siguen teniendo el poder de dar cuenta de cuál es el proceso de estructuración subjetiva del ser humano e incluyen y son una manifestación evidente del tipo de realidad en la que ahora nos movemos. Pero, ¿Cuál es el marco invariable en el que nos seguimos apoyando? ¿Cuáles son las diferencias, estos nuevos conceptos, que nos permiten seguir interviniendo, desde el psicoanálisis, en la estructura psíquica del individuo humano?
El marco teórico del que parto refiere a los postulados de Freud y la nueva lectura que Lacan nos propuso de ellos. No es motivo de este artículo desarrollar extensamente ambas teorías, únicamente tomaré los puntos de cada una que me permiten sostener mi propuesta.

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